12 I 07 I 2016

Grupos y Redes

Todos sabemos que, en estos últimos tiempos, el mercado se ha convertido en un auténtico campo de batalla donde los precios cada vez son más bajos, y donde creemos que solo con el mejor precio seremos capaces de competir. Desde mi punto de vista, esto es un error. Entrar en esa guerra es algo muy arriesgado, particularmente para el taller, porque al responder al b ajo precio de la competencia igualándolo o mejorándolo, les estamos invitando a que lo bajen aún más, ante lo que tendríamos que volver a reaccionar, entrando en una dinámica que nos puede sacar del campo de juego de forma definitiva.

 Seamos claros: la bajada de precio, o va en el margen, o va en la calidad del producto o servicio que ofrecemos a nuestros clientes, y a largo plazo ambas estrategias nos pueden sacar del negocio. Llegará el momento en el que el margen no se podrá bajar más, o tendremos que vender por debajo de coste, lo que no es sostenible. Y si sacrificamos la calidad -bien del producto, bien del servicio-, llegara a ser tan malo, que ni a precio seremos capaces de sacarlo.

Es importantísimo, ante todo, asegurarse de que uno no está solo ante el peligro, y ahí es donde se hace necesario pertenecer a un grupo o una red que te respalde y que te ayude a dar al cliente una buena, y sobre todo única, oferta de valor. Aunque no siempre una red nos ayuda a tener un único producto y propuesta que es la que debemos trasladar al cliente final para que se decida por nuestro taller

 Yo como cliente final solo entro en el juego del precio cuando no puedo ver la diferencia entre un producto u otro; ahí es donde el precio se hace el único elemento diferenciador. Pero si me muestran un producto bien diferenciado por su relación calidad-precio, siendo un producto respaldado por un servicio de calidad y que me asegura que, ante cualquier posible problema, la red o marca va a responder, (aunque todos los consumidores seamos sensibles al precio), sin duda me decidiré por ese producto.

 Al final se trata de una cuestión de comodidad para el taller. Pertenecer a una red, y tener una marca propia con una propuesta de valor única, evita tener que perder tiempo buscando entre múltiples distribuidores para tratar de conseguir el mejor precio. Porque al final lo que solemos encontrar son productos de baja calidad, que hoy están, pero mañana puede que no. Que no ofrecen un servicio fiable o que no tienen disponibilidad cuando la necesitas.

 Esto hace que el taller acabe ofreciendo un producto barato que le ayudará en la primera venta, pero no en ventas posteriores, bien porque el consumidor no habrá quedado convencido con el servicio, o bien simplemente porque volverá a buscar el mejor precio, que es imposible que sea el nuestro.